Cultivos de cobertura
Se siembran cultivos de cobertura para prevenir la erosión eólica o del suelo, sobre todo suelos arenosos. Los cultivos de cobertura minimizan también el polvo en los racimos de uvas. En algunas regiones, los cultivos de cobertura no se siembran hasta que las raíces de las parras estén bien establecidas (4-5 años de edad), reduciendo así la competencia por los nutrientes y el agua. Así no se perjudicará la productividad de la vid.
La poda
La cianamida de hidrógeno justo antes de la poda invernal propiciará la brotación temprana y uniforme. El uso de la hormona de crecimiento, el ácido Giberélico (GA) en la floración, puede reducir el cuajado aproximadamente en un 30%, aumentando el tamaño de la uva y dándole una forma oval alargada.
Patrones
![Daño por calor excesivo Daño por calor excesivo de la uva]()
La elección del patrón tendrá una influencia directa sobre la producción, el vigor y el comportamiento de la planta. La tolerancia y sensibilidad de los patrones ante condiciones específicas (pH, caliza, estrés salino/hídrico, enfermedades) varía mucho. Las características del suelo, entre las que se incluyen la fertilidad natural, cultivos anteriores, o su textura, juegan un papel esencial en la elección del patrón, el marco de plantación y las prácticas agrícolas.
![Daño por granizo Daño por granizo de la uva]()
La elección de patrones con una eficacia alta de absorción de nutrientes, bien adaptados al suelo y al clima, reduce los costes de producción y contribuye a la sostenibilidad y competitividad de la producción de uva de mesa. La habilidad de los patrones para extraer nutrientes está relacionada con la distribución espacial de las raíces y su diámetro. Algunos patrones recientes parece que tienen una demanda mayor de determinados nutrientes, como potasio o magnesio. Elegir el patrón adecuado puede tener algunas ventajas en el desarrollo del cultivo, tales como resistencia a filoxera, a los nematodos y problemas de salinidad o caliza en el terreno de cultivo.
Cultivo doble
En los trópicos secos, donde el clima se mantiene bastante uniforme durante todo el año, es normal producir dos ciclos de uvas de mesa anuales. Un ejemplo es el valle de San Francisco en Brasil. El truco para simular temporadas en un cultivo doble está en el riego. Se reduce el riego post cosecha para inducir la floración del segundo ciclo. En Australia, 4 semanas después de la primera cosecha, se podan las parras para asegurar la segunda cosecha cuando los precios del mercado son favorables.
Las dos cosechas normalmente producen alrededor de 40 t/ha y 10-15 t/ha respectivamente. El cultivo doble requiere una mejor gestión de la nutrición para aumentar la productividad. Es importante prestar atención a las aplicaciones tempranas de potasio, calcio y magnesio, y aplicaciones post cosecha de nitrógeno, fósforo y potasio. Ambos ciclos requieren cantidades suficientes de nutrientes para que la segunda cosecha no perjudique la nutrición del primer ciclo la temporada siguiente.